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Arribando Con Estilo a Machu Picchu en el Expreso Hiram Bingham

Reseña y fotos por Sandra Scott

La forma mas lujosa de llegar a Machu Picchu es vía el tren Hiram Bingham Orient–Express––una de las mas lujosas experiencias sobre ferrocarril en el mundo. Desde la copa de bienvenida a las comidas gourmet y el entretenimiento, cada aspecto del viaje es un ejemplo del servicio y la atención detallada asociada con el nombre "Expreso de Oriente".

Orient-Express

"Buen día! Quisiera una copa de champaña, jugo de naranja o una mimosa?", pregunta el auxiliar formalmente vestido sobre el Hiram Bingham Orient–Express, el tren de Machu Picchu en Perú. La copa de bienvenida es solo el comienzo de un día de lujo descubriendo una de las grandes maravillas del mundo.

El Hiram Bingham sale de la Estación Poroy en el horario civilizado de las 9 a.m. La moderna y "privada" estación esta ubicada en un paisaje silencioso a veinte minutos de Cusco. Los trenes Backpacker y Vistadome salen a las 6 a.m. de Cusco. Saliendo desde Poroy se evita la porción de camino serpenteante que sube una montaña, que para algunas personas puede resultar interesante, pero el viaje es mucho mas corto si se saltea esa parte.

Mientras bebemos la copa de bienvenida los pasajeros se mezclan, conociendo a otros a la vez que conversan al sonido de las flautas andinas que llenan el aire y los bailarines folclóricos que giran y hacen piruetas formando un calidoscopio de rojos, azules, amarillo y naranjas. Dentro del vagón azul y oro, una versión online del periódico "New York Times" espera sobre las mesas reservadas repletas de lino blanco y cristalería. El tren, que consiste de dos vagones restaurantes, un vagón mirador con bar desde donde observar el paisaje, y un vagón con cocina, refleja el suntuoso lujo de la era Pullman de la década de 1920.

Durante el viaje hay mucho tiempo disponible para sentarse en las sillas de salón de felpa o en el bar del vagón mirador. El vagón mirador es el lugar favorito para charlar, beber un trago, y maravillarse con las vistas de los Andes y el Valle Sagrado. La única otra opción para sentarse es en el vagón restaurante por lo que puede estar lleno de pasajeros. El ambiente agradable se ve realzado por un dúo con un repertorio de canciones en español e internacionales. Desde la plataforma panorámica en el último vagón, o cómodamente sentados en el vagón mirador, o desde su mesa de cena, los pasajeros observan asombrados el paisaje que va apareciendo. El itinerario comienza en las altas llanuras donde crecen la papa y la quínoa, pasa por terrenos agrícolas de las épocas incaicas, por el medio de pequeños pueblos donde la gente para de trabajar para ofrecer un cordial saludo con la mano, y al lado del revoltoso Río Urubamba hasta Aguas Calientes. El tren sigue casi con exactitud el camino transitado por Hiram Bingham en 1911 donde, el 23 de julio, fue el primero en avistar las ruinas de Machu Picchu, el secreto mejor guardado de los Incas.

Los viajeros conocedores no tardan en dirigirse al último vagón apenas abordan para ubicarse en un lugar preferencial sobre el lado derecho mientras el tren sale de la ciudad. Durante todo el viaje, el personal señala las ruinas incaicas, la ruta de excursión a Machu Picchu, y otros puntos de interés. Un libro de informaciones incluye una breve historia de Machu Picchu, un mapa de la ruta del tren, y una tabla con distancias y altitudes. Te de coca y oxigeno se encuentran disponibles para aquellos que sufren los efectos de la altura. No obstante, contrariamente a la percepción popular, la altitud decrece desde Cusco a Machu Picchu.

Con el paisaje mágico y místico que va pasando, los huéspedes del Hiram Bingham disfrutan de un desayuno–almuerzo de 5 estrellas ordenado con anticipación del menú al comienzo del viaje. La comida gourmet puede empezar con tamales de aceituna y maíz, pudín de espárragos, carne de alpaca asada con compota de bayas de saúco seguido por canelones de alcachofa y queso andino, y termina con un sorbete de chocolate blanco y jengibre servido junto con una elección de vinos internacionales. El personal pregunta con frecuencia, "Puedo ayudarle con algo? Está todo bien?". Un pasajero respondió, "Pues claro que está todo bien. Está perfecto. Este es el Expreso de Oriente." El personal posee una impresionante habilidad para dirigirse a cada pasajero por su nombre.

El tren arriba a la pequeña ciudad de Aguas Calientes cerca del mediodía con tiempo para hacer compras en el extenso laberinto de puestos artesanales antes de hacer una corta caminata cruzando el puente hasta los autobuses que nos esperan para el trayecto en ascenso por el serpenteante camino hacia Machu Picchu. El personal de llegada reparte botellas con agua. Inclusive hay tiempo para deambular por la ciudad que se extiende a ambos lados del río. El viaje en autobús al Santuario nos pone los pelos de punta ya que consiste en una curva cerrada tras otra. Es parte de la aventura con vistas desde precipicios––para aquellos que tienen el coraje de mirar––de los valles verdes que están debajo a gran distancia.

El arribo al Santuario de Machu Picchu se calcula para las 12:30, cuando la mayoría de los visitantes se están preparando para irse, brindando a los pasajeros la oportunidad de explorar la antigua ciudadela en relativa soledad. Recuerde que puede hacer mucho calor a esa hora del día y las fotos saldrán relativamente chatas, por lo que recomendamos pase aquí una noche si desea capturar fotos perfectas como postales. Un experimentado guía dirige a los pasajeros del Hiram Bingham por el espectacular sitio. Más allá del clima, que puede ser lluvioso o con neblina durante algunos meses del año, la experiencia es inolvidable. En las palabras del homónimo del tren, el explorador Hiram Bingham, "En la variedad de sus encantos y el poder de su hechizo, no conozco otro lugar en el mundo que se compare con este".

Al final del día los pasajeros se reúnen alrededor del hotel Orient Express Sanctuary Lodge de Machu Picchu para disfrutar de un te tardío con un buffet de sándwiches, galletas y dulces. Ubicado a pocos pasos de la antigua ciudadela, existe la opción de pasar la noche en el hotel Sanctuary Lodge, propiedad de la empresa Orient Express, permitiendo así que los visitantes disfruten de la experiencia del atardecer, el amanecer, y las ruinas durante la mañana antes de que arriben los autobuses llenos de turistas.

En el viaje de vuelta en autobús hacia el tren que espera debajo, un joven muchacho andino baja corriendo a velocidad por un camino de excursión y aparece en todas las curvas cerradas saludando con la mano y gritando "Adiós!". El personal nos esta esperando con refrescantes y aromáticas toallas húmedas. El tren Hiram Bingham Orient Express sale a las 6 p.m. y llega a la estación Poroy alrededor de las 9:30 p.m. por lo que todavía queda algo de luz solar para disfrutar del paisaje durante el trayecto de regreso––es el momento para disfrutar de una cena relajante.

Antes de la cena, nos ofrecen en el bar cócteles de pisco sour servidos en vasijas de terracota diseñadas especialmente junto con otras bebidas y acompañadas por entretenimiento en vivo. La relajante cena a la carta de cuatro platos incluye sopa crema de calabaza aromatizada con anís estrellado seguido por trucha asalmonada con salsa picante de champán rosado y acompañado por los vinos peruanos Tacama. Los pedidos de dietas especiales no son un problema.

El tren Hiram Bingham Orient–Express, especialmente cuando se combina con una estadía en el Machu Picchu Lodge y en el Hotel Monasterio de Cusco, es una experiencia única en la vida donde el tratamiento de lujo es impecable desde el comienzo hasta el final.



Reseña y fotos por Sandra Scott
Visite el sitio web de la empresa Orient Express en Peru
Viaje de ida y vuelta – $599 all–inclusive


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